Julio – el mes de las últimas veces

Te pasaron tantas cosas antes de querer parar, parar, parar. Te perdiste en otras vidas y al final, te encontraste sin buscar, todo por casualidad. Hoy aceptas tu pasado, porqué él te enseñó a amar, amar, amar. Tu mejor futuro de su mano va, él te escucha sin juzgar, hay mil historias que vivir y contar. – Pablo Alborán

30.07.2015 010

Ya estoy aquí, en los últimos días de Julio, escuchando una de mis canciones favoritas y no puedo creer que rápido pasó el tiempo. No puedo creer que ya escribo la palabra „último“. ¿Puedo escribir esa palabra o tengo que? No lo sé. Ya desde hace unos días intento escribir en palabras lo que siento. Pero no hay palabras para eso, no las conozco. Julio – el mes de las últimas veces. El último día en el trabajo, las últimas horas con mis niñas, que con el tiempo se ganaron mi corazón – cada una de ellas. ¿Es la última vez para siempre? La última clase de ballet, el último campamento aquí en México. Preparación para la despedida. El último viaje. La última vez en pilates, la última vez ir al cine con las mejores crepas de toda la ciudad. La última vez en San Cris con Ana. Terminamos como empezamos. Caminamos y nos alegramos por el clima, el cielo azul y el sol. Vamos caminando por el mercado, viendo todos los colores y nos rodeamos de memorias. Comemos una última vez la mejor pizza en El Punto y una jarra de Clericot que luego se convierte en dos – no olvidaré esa noche Ana :D! Disfrutamos el último cappuccino y los pastelitos amados en uno de nuestros cafés favoritos. Hoy es mi último lunes, mi último miércoles, mi último jueves – mi última semana.

30.07.2015 026

Hace un año fueron mis últimas semanas en Alemania. La última clase de ballet, la última tarde con mis amigas, la última noche en mi cama. El último abrazo, la ultima caricia, el último beso de despedida. Y ahora estoy igual a punto de despedirme. Pero esta vez no se por cuanto tiempo. ¿Por algunos meses, años o tal vez para siempre? Esa pregunta lo hace difícil. La falta de seguridad. No quiero escribir que fué más dificil, porque eso sería una mentira. En aquella ocasión no quise pensar en la despedida, solamente disfruté cada día y luego lloré muchas lágrimas. Pero esta despedida es diferente. Más definitiva. Otra vez no quiero pensar en ella, tal vez es por eso que no encuentro las palabras que busco – pero estoy segura de que allá afuera hay personas que entienden muy bien lo que quiero decir. Es tiempo de decir Adios nos dijo Imelda en el campamento final. Tenemos que hablar, tenemos que darnos cuenta de eso. Hay que despedirnos. Y me despido. Pero faltan las lágrimas. Porque no quiero aceptarlo. No quiero aceptar el no saber cuando volveré a ver todas las cosas aquí. Es demasiado grande para describirlo. Es un año completo. Una familia, una lengua, una cultura y la naturaleza. Un país y tal vez también una nueva yo. Y durante eso, mientras yo estaba en ese espectáculo de colores, el mundo en Alemania quedó sin moverse – para mi. Y tengo miedo. Miedo de ya no caber, de que todo haya cambiado. Estoy llena de memorias, experiencias y vivencias de un año completo en el otro lado del globo terráqueo. Pero esos momentos los conozco solamente yo, pero los comparto aquí, mis sueños en México. En casa se paró el mundo, pero solo para mi. Mis personas favoritas siguieron, no soñaban el mismo sueño. En mi cabeza bailan colores, fluyen cascadas y suena la música. Y cada canción tiene su historia, su momento.

30.07.2015 017

Es un ir y venir. Hace solamente dos meses vivía mi vida cotidiana y en ese momento me sentía en casa, porque vivía, estaba presente, estaba aquí – estoy aquí. Luego llegaron tantas memorias, extrañaba tanto, añoraba y esperaba con entusiasmo. Se dice que la alegría previa es la mayor alegría. Pero esta vez camina de la mano con la despedida. Y esta despedida es diferente. Más difinitva. Ahora no tengo una aventura enfrente de mi, esta vez regresaré a un ambiente conocido. Todavía recuerdo que todo se basaba en una serie de imágenes sacadas de Google y no conocía nada. Ahora es mi casa. Ahora conozco los lugares. Ana ya no es mi hermana anfitriona, Ana es mi hermana. Tengo mi lugar. Y espero encontrar mi lugar en Alemania de nuevo. Nunca esperé que llegaría a tanto aquí, que me sentiera tan cómoda. Que me enamoría tanto de este país – mi segunda casa. Porque la casa está dónde está el corazón. Y en Alemania ya me esperan personas que se alegran mucho con mi regreso. Y yo igual ya estoy contenta volver a verlos. Y a todas las cosas que extrañé: El canto de los pájaros en nuestro jardín, que no oscurece hasta las diez de la noche, los colores de las hojas en otoño, navidad y la primavera. Muchas salidas con mis amigas y mi familia, y también nuestro zoológico chiquito en casa. Y el reencuentro en Alemania, en México o dónde sea. Eso lo hace un poco más fácil. Estoy feliz, nerviosa y triste al mismo tiempo. ¿Se puede? Quizás es por eso que no puedo describirlo.

30.07.2015 030

Me siento lista, pero voy a extrañar. Viví mucho, tengo mucho para contar: 1000 historias. Viví otra vida y me encontré un poco más. Me crecieron alas. Pero dejo una parte de mi aquí. Una parte de mi corazón. Para que se quede para siempre en mi casa.

30.07.2015 013

(Gracias a la colaboración de mi hermana Ana para la corrección de este blog en español)

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